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Nació la primera guanaca concebida en libertad en El Impenetrable

  • hace 15 horas
  • 2 min de lectura

13/08/2026

Después de más de cien años volvió a nacer un guanaco en el Parque Nacional El Impenetrable como resultado de una reproducción concretada en territorio chaqueño. A fines de julio nació "Tusquita", la primera chulenga concebida en el Chaco desde que comenzó el proyecto de reintroducción de esta especie.



Su llegada representa uno de los avances más importantes de una iniciativa que busca recuperar una población estable de guanacos en el Chaco Seco argentino. Su madre es Antarca y su padre, Chañar, dos de los ejemplares trasladados desde la Patagonia que lograron adaptarse al nuevo ambiente.


El nacimiento es una señal especialmente alentadora para quienes trabajan en la recuperación de la especie. Ya no se trata solamente de animales trasladados desde otra región que sobreviven en el monte chaqueño: ahora hay una nueva generación que comienza su vida directamente en El Impenetrable.


El regreso del guanaco tiene una importancia que va mucho más allá de la presencia de un nuevo animal en el paisaje chaqueño. Este gran herbívoro cumple una función clave en los pastizales. Al alimentarse, regula la cobertura y la densidad de la vegetación y evita que se acumule una excesiva cantidad de material seco. Esto también puede contribuir a reducir la intensidad y extensión de los incendios naturales, ya que los animales consumen parte del pasto que, de otro modo, podría convertirse en combustible para el fuego.


El guanaco también ayuda a redistribuir nutrientes en el ambiente. Sus heces funcionan como pequeños focos de fertilización natural y alrededor de estos depósitos pueden desarrollarse distintos tipos de pastos con mayor velocidad. Además, la especie ocupa un lugar dentro de las cascadas tróficas del ecosistema.


Los guanacos forman parte de la dieta de grandes carnívoros como el puma, por lo que su presencia también ayuda a recuperar relaciones naturales entre distintas especies. Por eso, la reintroducción apunta a algo más profundo que recuperar una población animal: busca recomponer procesos ecológicos que se fueron perdiendo con la desaparición del guanaco del Chaco Seco.


El proyecto continuará durante los próximos años. La intención es ampliar la población mediante nuevos traslados y, al mismo tiempo, favorecer su reproducción natural. Mangas adelantó que a principios de 2027 llegarían al menos treinta ejemplares más desde el Parque Patagonia, en Santa Cruz, para fortalecer la población existente.


El objetivo final es que el número de animales aumente progresivamente hasta alcanzar una población capaz de mantenerse por sí misma y ocupar nuevamente distintos sectores de los pastizales chaqueños. Será un proceso necesariamente lento. La recuperación de una especie que estuvo ausente durante más de un siglo no ocurre de un día para otro. Pero el primer paso ya está dado.


Quince guanacos viven hoy en libertad en El Impenetrable. Nueve son monitoreados mediante collares satelitales. Algunos ya comenzaron a dispersarse y, sobre todo, una nueva generación acaba de nacer. Tusquita llegó a fines de julio: es la señal que, después de más de cien años, el guanaco empieza nuevamente a escribir su historia en el Chaco Seco.



 
 
 

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